domingo 17 de febrero de 2008

Estudian alternativas a las bolsas de los súper para no contaminar -

por Florencia Ballarino
Del plastico a las oxi-biodegradables
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Las cotidianas bolsas de supermercado son prácticas y baratas pero tienen el inconveniente de afectar demasiado al medio ambiente, tanto que en algunos lugares están directamente prohibidas
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Al hecho de que son fabricadas con plástico, un derivado del petróleo, se le suma que tardan siglos en degradarse y, así, se acumulan en basurales
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Por eso, existen campañas en todo el mundo para combatir su uso indiscriminado
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Las nuevas bolsas se hacen con el almidón de la papa y son biodegradables
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El problema es que tienen un alto costo y encarecen las compras de alimentos. La situación en la Argentina
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Las bolsitas del supermercado son prácticas, livianas y económicas pero también altamente contaminantes
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Por esta razón, su uso indiscriminado se ha convertido en el principal blanco de los ambientalistas
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El plástico del que están hechas es el componente de la basura que más aumentó en los últimos 35 años
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En 1972, no representaba un porcentaje significativo (menos del 1%)
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En cambio, para 2006, un 13,75 % de los residuos fueron plásticos y la mayor parte correspondieron a bolsas de polietileno, según datos de un estudio del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la UBA y el CEAMSE
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Se calcula que cada familia argentina descarta cerca de 40 kilos de plástico por año. En el caso de las bolsas, sólo un mínimo porcentaje se recicla
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La mayoría termina obstruyendo cloacas, en mares o ríos donde pueden afectar la salud de animales o en basurales donde duran hasta un siglo
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Pero este triste reinado parece estar llegando a su fin
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El empleo de derivados de petróleo para fabricarlas, el tiempo que tardan en degradarse y la conciencia ambiental hacen que desde Pekín a San Francisco se estén tomando medidas para combatir su uso indiscriminado
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En consonancia con esta tendencia internacional, en la Argentina avanza un proyecto de ley en la Cámara de Diputados, presentado por el justicialista Raúl Solanas, para obligar a los comercios a reemplazar a las bolsas de polietileno por envases de rápida descomposición natural, como el cartón o el papel
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Mendoza y Buenos Aires ya estudian cómo implementar proyectos similares
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Alternativas
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Las bolsas de plástico que se entregan en los supermercados están fabricadas con polietileno o polipropileno, derivados del petróleo, una fuente de energía no renovable y cada vez más cara. Este material no se degrada con el tiempo y su incineración genera gases que resultan tóxicos. En la actualidad existen alternativas a las bolsas no biodegradables, aunque todas presentan ventajas y desventajas (como se ve en el gráfico)
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Las de papel son fácilmente reciclables pero su elaboración significa aumentar el consumo de celulosa. Wal-Mart, Zara y Jumbo comenzaron a repartir entre sus clientes bolsas oxi-biodegradables. Se fabrican a base de un subproducto del petróleo al que se le agrega un aditivo químico que produce la degradación natural del material
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En España, la empresa Sphere ha diseñado unas bolsas que utilizan almidón de papa o maíz y que sólo tardan 90 días en degradarse. Pero su costo es tres veces mayor que las bolsas tradicionales de plástico y la tecnología para fabricarlas aún no llegó a la Argentina
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Reciclado
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Muchas compañías se han lanzado a producir envases biodegradables. Pero varias voces se han alzado para señalar los límites de estos materiales. Para Alejandro Ariosti, del INTI- Plásticos, “hay que tener mucho cuidado en cómo se utiliza la palabra biodegradable”. Según las normas de la Asociación Internacional de Polímeros Biodegradables, un bio-plástico debe cumplir tres requisitos: ser biodegradable, esto es ser metabolizado por microbios del medio ambiente para producir oxígeno, vapor de agua, sales minerales y biomasa; ser compostable, reciclado naturalmente; y que sus residuos no sean tóxicos
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Para los especialistas la solución no pasa por buscar nuevos materiales sino por un uso responsable y un mejor manejo de los residuos
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“Se debe comenzar por separar la basura, hacer una recolección diferenciada y poner mayor énfasis en el reciclado”, concluyó Jorge Acevedo, gerente general del Instituto Argentino del Envase
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Una experiencia piloto con telas
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Ante los problemas derivados de la generación de residuos de bolsas de polietileno, los vecinos de Puerto Madryn impulsaron la búsqueda de alternativas para disminuir su uso
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Así, a través del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) se puso en marcha el proyecto “Menos bolsas, más trabajo”, que consiste en la producción de bolsas de tela por parte de un grupo de mujeres desocupadas
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“La idea era poder concienciar a la gente sobre el uso de las bolsas de plástico y superar la contaminación pero también poder mejorar las condiciones laborales de mujeres que eran sostén de familias y no tenían trabajo”, explicó el técnico Héctor Zorzi de la Unidad de Extensión INTI-Puerto Madryn
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Después de cuatro años, el proyecto creció y ahora no sólo se dedican a producir bolsas de tela para los mandados sino también ropa blanca
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“Tuvimos mucha repercusión, más de veinte municipios del país nos pidieron información del programa para poder replicarlo en La Pampa, Córdoba, Santa Cruz y Buenos Aires”, concluyó Zorzi.
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fuente Perfil
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